BIENVENIDOS A DPC "B" INGRESANTES 2018

COMENZAMOS LAS CLASES DE PRESENTACIÓN DE LA CÁTEDRA LOS DÍAS 
MARTES 27 Y 3 DE ABRIL
EN LOS HORARIOS DE LOS TEÓRICOS: MARTES 10HS. Y MARTES 19HS.


LAS CLASES DE TRABAJOS PRÁCTICOS (TALLERES DE LECTURA) COMENZARÁN EL 10 DE ABRIL
EN LOS HORARIOS ESTABLECIDOS: MARTES 8HS, MARTES 12HS, MARTES 16HS Y MARTES 21:30HS.


LOS SEMINARIOS DE PROMOCIÓN DIRECTA COMENZARÁN EL MARTES 10 DE ABRIL 
EN LOS HORARIOS ESTABLECIDOS: MARTES 11HS. Y MARTES 20HS

BIENVENIDOS A DPC “B” INGRESANTES 2015

Nuestra cátedra comenzará sus actividades el Martes 31 de marzo
solamente con sus Teóricos Inaugurales

Turno Mañana: 10 hs (ver aula en Bedelía)
Turno Tarde-Noche: 19 hs. (Aula 3)

Los Talleres de Trabajos Prácticos y los Seminarios Internos
comienzan el Martes 7 de Abril (consultar por aulas en Bedelía)

·        Sugerimos leer el artículo que sigue a continuación (es el mismo del Cuadernillo de Ingresante)
·        Sugerimos mantenernos informados por este medio (envíe sus comentarios)
·        Gracias

*


MATERIAL PARA EL INGRESO 2015

                                                 ¿DE QUÉ TRATA DPC “B”?
De las Políticas del Discurso de la Psicología Contemporánea
(Material para el debate)


“…no hay hechos sino de discurso.”
Jacques Lacan; El envés del psicoanálisis

         
-I-
    Porque...“Lo nuevo no está en lo que se dice,
sino en el acontecimiento de su retorno”
Michel Foucault; Las palabras y las cosas

Para la era contemporánea, la realidad de las políticas de los discursos psicológicos contemporáneos acarrea un total desprecio, negación e ignorancia de los aspectos sociales e ideológicos de sus teorías y sus prácticas, causa principal de las desdichas públicas. Se sabe también que la lucha por el reconocimiento de los derechos y las libertades singulares es tan antigua como la misma injusticia que la condiciona; así como de la arbitraria división de la sociedad entre poderosos y desposeídos.
Que es responsabilidad de los Estados, por ende, de los sistemas que los sostienen a través de sus directrices e instituciones, su juridicidad y la modalidad de su aplicación, por donde los seres humanos deben reconvertir sus vidas. Pero la permanente violación de los derechos humanos, de las libertades públicas, se establece cuando el poder se exaspera en su condición de tal, avasallando las condiciones jurídicas que convierte al ciudadano en un objeto a expensas de una injusticia flagrante.
Esta distorsión, impropia de un sistema político, lleva a que la defensa verdadera de su singularidad recaiga por fuera de los organismos oficiales o públicos supuestamente encargados de su vigilancia. Por ello, las sociedades modernas asumen en distintas modalidades, agrupamientos no convencionales, espontáneos y no gubernamentales, la titánica pero impostergable tarea de lucha, denuncia y vigía de los más mínimos deslices del poder sobre los derechos de la gente.
En tanto su tarea de formación profesional, la universidad estatal no está exenta de afrontar este cometido y la inclusión de sus considerandos en la trama de la currícula es una deuda que nuestra carrera tiene después de años de democracia, en tanto una teoría sobre el hombre, el ser o el devenir está siempre en el metatexto de cualquier teoría psicológica y lo que se le imputa es que su desarrollo conceptual sea solidario con su práctica, sus promesas y su eficiencia.
La ley que rija una tal desproporción deberá ser paliativo del sufrimiento, la injusticia y el despropósito de hacer de árbitro entre el sujeto, las palabras y las cosas. Cuando ello no sucede los derechos y los humanos quedan absolutamente desterrados de la enunciación y otro enunciado sólo hará la consigna vacía de la resignación. ¿Se puede no ver?

-II-
          “La globalización no es sino la manifestación diacrónica y fenoménica de aquella operación estructural del capitalismo que consiste en la universalización de lo Uno, evitando con ello el efecto desorganizador de la diferencia que segrega su misma máquina discursiva”  
García Hodgson; Deleuze, Foucault, Lacan

Habitamos la era del vacío (Lipovetzki). Nos vemos confrontados a la soledad como experiencia fundamental. La tragedia humana vacila entre el extravío neurótico y el caso límite, que es la más de las veces la mera existencia. Angustia y goce parecen adoptar formas imperativas y el discurso del amo (Lacan) encuentra su contrapartida en las distintas postura adictivas y violentas que sólo terminan devolviéndonos a una imposición del mismo e insistente goce que ya no es derecho a nada sino deber de todo.
Ya en el tercer milenio, la importancia que adquiere el conocimiento psicológico, excede las fronteras del campo propio y se adentra brutalmente en el dominio de lo humano todo, su medio y su circunstancia. La predominancia del valor superlativo de la subjetividad ha alcanzado definitivamente a la sociedad de consumo. Porque primero perdimos a dios (siglo XIX), y luego al padre (siglo XX).
La ausencia estricta de normatividad del extinto siglo XX nos amenaza con la reminiscencia eterna. Porque estamos hartos de globalizaciones engañosas, chips de desenfreno, o alucinógenos libertarios. Resultó que las rutas de la libertad eran la muerte misma, la belleza era pura anorexia, el placer era puro consumo. El siglo XXI no sé si será auguroso; supongo será un acertijo.  
A partir de allí el despliegue grotesco de los imaginarios sociales es la imagen vívida y reconstruida de lo que se avecina, pero siempre dentro de la res simbólica que se corresponde con una sociedad dada. Para existir, dichos imaginarios deben atravesar las palabras y las cosas (Foucault) de las que provienen seguramente, como para instituir en discurso lo que se debe ser, pensar o creer. Allí aparece la Psicología.

- III -
“La metodología es la dimensión oculta ex profeso de una concepción teórica.
Anida allí la ideología. Y el método de la Psicología es el método fenomenológico.”
José Luis Comas; DPC “B”

La estricta concepción distributiva del campo psicológico de los manuales clásicos y modernos, enciclopédicos, estratificados o clasificados, tal como nos obligó a regionalizar la concepción positiva del conocimiento, no hace más que sostener su interés ideológico y metodológico, encubiertamente propuesto en sus propios objetos. No es para bien de la Psicología ni para el bien del hombre, sino para el ajuste de su propia eficacia empírica.
Por otro lado un recurrente ideal de unidad o unificación ha provocado notorios amputamientos de las nociones en cuestión, resquebrajamientos conceptuales o modelizaciones extemporáneas de redistribución apresurada, diluyendo aquellos valores esenciales del hombre con relación a su subjetividad, circunscribiendo al sujeto al orden general de la positividad del objeto concreto y empírico.
Porque se teme la diferencia, porque se ama la prolijidad rectilínea, porque lo real que insiste (Lacan) siempre será un escollo inasible; porque la subjetividad no es negociable. Porque la Psicología que estudia al hombre, hoy, sea por simplificación, error u omisión, no estudia a ningún hombre; estudia solamente las condiciones más utilitarias de la probabilidad científica. El hombre de la Psicología se quedó sin historia y sin memoria, y su identidad quedó amenazada. Sobre todo cuando la ciencia calla lo que Ello (Freud) habla.
Así, abordar los discursos psicológicos implica retomar y reencontrar al sujeto siempre elidido detrás de los distintos enunciados que lo componen. Recuperar su historia, su memoria, y las condiciones de su sexuación son recuperaciones favorables en función de su tragedia de “ir siendo”. Y en razón de ese devenir, la genealogía desnuda los verdaderos intereses en juego. Porque como la tragedia, la genealogía no termina en ningún lado, por lo menos en ningún lado más o menos corporativo. Indefectiblemente, no hay tal lugar (Quevedo).

-IV-
       “Lo que distingue al discurso del capitalismo es esto: la verwerfung,
el rechazo, el rechazo fuera de todos los campos de lo Simbólico…
¿El rechazo de qué? De la castración.”  (Lacan; Charlas en Ste. Anne)

Dice Foucault: “Un genealogista es alguien que reconoce que los significados profundos, las inalcanzables alturas de la verdad, los sombríos recovecos de la conciencia son sólo ficciones. Alguien que lucha contra la profundidad, la finalidad, la interioridad, desconfía de las identidades en la historia que son sólo máscaras, llamados a la unidad (De la historia de la sexualidad, Vol. I). En ese sentido, la promesa del capitalismo no es más que una ficción, necesaria como operación discursiva para poder sostenerse, pero que en sí misma es inconsistente en la misma dirección que la ciencia y la tecnología.
Se trata de una operación que intenta homogenizar, sosteniendo que somos todos iguales, presentando como ideal la ilusión de poder ser todos igualmente felices en tanto satisfechos. Así es imposible pensar la globalización en tanto efecto del movimiento propio del capitalismo sin la exclusión, ya que esta operación es inherente y constitutiva de este sistema que nos atraviesa.
La globalización no es más que la expresión de la operación que impone la lógica capitalista, borrando las diferencias, ya que las considera desestabilizadoras. Pero con su misma pretensión de homogeneización para controlar y vigilar no hace más que marcar que hay diferencia. Y es allí donde localizamos a ese sujeto que surge en los intersticios, en las fisuras del malestar en la cultura (Freud). Se trata de aquel sujeto en tanto sujeto del inconsciente.
Así el discurso inaugurado por Freud emerge rescatando lo singular por medio del reconocimiento del deseo que rompe con los ideales que la paciencia supone. Es en este punto donde irrumpe el sujeto del deseo para mostrar que su acto se regula por una ética singular que no es otra que la ética del deseo. Esto sitúa al sujeto del inconsciente en el punto de mayor distancia respecto del sujeto del pensamiento.
Y será en función de lo simbólico y lo imaginario (Lacan), en tanto a lo real no se puede más que merodearlo, ceñirlo; es la manera que posibilita el atisbamiento de lo real en nuestro campo. Y una práctica que valga, y el Psicoanálisis es una praxis válida y necesaria, debe poder incidir sobre lo real en tanto sus efectos en la estructura.
El tema es fundamental porque una formalización en relación a los discursos es una herramienta que permite abordar problemáticas y escenarios en los que tradicionalmente no ha participado la Psicología. El valor social de estos resultados puede ser de particular interés como instrumento que posibilita operar con la interdiscursividad, ampliando nuestra consideración de la singularidad en los contextos colectivos, culturales e históricos¸ económicos y políticos.

-V-
“Este programa organiza una vasta y deliberada escena de lecturas”
Zöpke; Clínica II
Y una determinada manera de entender el devenir discursivo de un pensamiento en movimiento, alrededor de la vida de muchos hombres y de no menos acontecimientos. Es así una manera de entender el orden del discurso (Foucault), sus categorías y dimensiones alrededor de lo psíquico, que va adquiriendo a lo largo y ancho de los últimos dos siglos un sin fin de vueltas y revueltas, marchas y contramarchas, planteos y replanteos.
La noción de discurso como lazo social, permite reinterrogar el malestar en la cultura freudiana a la luz de las condiciones actuales del lazo, signada por el avance de la tecnociencia y el crecimiento de los fenómenos concentracionarios. Conocer las condiciones de producción de subjetividad en lo actual del lazo social se vincula directamente al conocimiento de las formas particulares con que se presenta el sufrimiento en nuestra práctica cotidiana.

-VI-
               “Lejos de ser el nombre de un tipo de discurso,
la ideología es una dimensión presente en todos los discursos
que sin excepción alguna son producto de una formación social
que al producirlos deja sus huellas en ellos.”
Eliseo Verón; La semiosis social

DPC “B” es el lugar asignado, en la carrera de Psicología (UNR), al estudio del arduo y complejo campo de las “políticas del discurso” en la genealogía histórica del pensamiento psicológico contemporáneo. De sus categorías (aprendizaje, conocimiento, saber), así como del entramado de sus dimensiones (política, ideológica, científica, etcétera). Campo que nos introduce de lleno en el mundo teórico contextual y que nos lleva a preguntarnos por el modo de ser de lo histórico social, y por el modo en que éste se articula en relación a la subjetividad humana.
También, un campo que abre a la posibilidad de pensar las significaciones imaginarias que mantienen cohesionada a una sociedad o a la emergencia en ella de lo nuevo, lo otro y lo diferente, en el juego siempre abierto, aunque a veces de una exasperante hipocresía, de la alteración temporal y de las diferencias.
Porque consideramos al “discurso” como el nodo central de nuestro mensaje, las “políticas” su posicionamiento ideológico, y las “dimensiones del discurso”, su cause, deriva, delta (Comas; Los Ríos…, el Río), no podemos apelar a un discurso único de la Psicología, pues la teoría es la mirada que se sitúa frente a algo y lo examina; y cómo podríamos situarnos frente a la subjetivación misma desde una objetiva exterioridad y desde la subjetivación misma.
Habremos de realizar así un ejercicio de interrogación, una puesta en cuestión de las políticas del discurso y de las significaciones que ellas materializan, sentido encarnado en ella misma, pregunta que al hacerse se transforma en el juego consciente y responsable de “quehacer” que en última instancia deviene, por lo tanto, y en un sentido fuerte, práctica política.
Ya sea desde donde nos situemos, los discursos serán leídos tanto desde su realidad genealógica como semántica, sin dejar de reconocer nuestra interposición, posicionamiento político y extracción de “clase”. Porque en el fondo… “El problema que se plantea, es ése: cómo hacer para que las dos grandes epistemes de la modernidad, a saber la dialéctica materialista y la dialéctica freudiana se unan, se conjuguen y produzcan una nueva relación humana” (Revista Tel Quel Nº 47).
Leer las políticas del discurso de la Psicología contemporánea, así, implica incursionar por los meandros del sistema capitalista de los últimos siglos y sus distintas transformaciones y consecuencias. La tan vanagloriada revolución tecnológica constituye una marca poderosísima en las subjetividades individuales y colectivas a las que, como semejantes nos enfrentamos todos los días.
Territorios del pensar y del hacer; territorio de la ideología y la provocación, la denuncia y la crítica. Plano insoslayable de la ética. Pero este programa debería leerse como un todo circular, una ida y vuelta en relación a autores cruciales, controvertidos o directamente negados.
La Unidad I traza una introducción a los discursos psicológicos contemporáneos, reseñas de los siglos XIX y XX, de los grandes iniciadores (Wundt, Pavlov, Freud) y de las categorías de aprendizaje, conocimiento y saber. La Unidad II está destinada a la categoría aprendizaje de la conducta humana y animal (Reflexología, Conductismo y Neoconductismo). La Unidad III desdoblada, a la categoría conocimiento, en tanto producto representacional de la mente y la conciencia singular (Estructuralismo Clásico, Estructuralismo Genético, Psicología Cognitiva y Neurociencias). La Unidad IV gira en relación a derivaciones del discurso en relación a un más allá de la revolución científico tecnológica, frente o contra las modalidades narrativas, históricas y socio-culturales (Sistémica, Psicología Popular, Psicología Socio-histórica). Y una última Unidad V, al saber como categoría y el Psicoanálisis específicamente en su rol de modelo sexo-parlante (Freud, Lacan). 

-VII-
   “Hay que saber que las prácticas de la escucha están destinadas a expandirse en toda la sociedad. De aquí en adelante estarán presentes tanto en la empresa como en la escuela, y cada uno puede constatar que inspiran el estilo mismo del discurso político contemporáneo. La escucha se ha convertido en un factor de la política y en una apuesta de la civilización.”  Jacques-Alain Miller; Carta Abierta, LeMond

 En tanto en lo psicológico “no hay nada para ver”, lo hay “todo para escuchar”. Espacio de la escucha que, hoy por hoy, escapa a toda normativización por la misma ambivalencia del sentido y de la ambigüedad arbitraria del lenguaje, en tanto sólo se oye un clamor. He ahí un sujeto. Un sujeto adherido al deseo inconsciente; pero he ahí también nuestro campo.
Si pensamos la ideología como aquella dimensión del discurso que posiciona a un sujeto en relación a la política, el sujeto en cuestión solamente hará oír su voz a una escucha atenta y entrenada. ¿Se puede no ver?
Por lo mismo, lo nuestro será un compromiso, un compromiso de “lectura”, en tanto la formación de un lector será parte de nuestros objetivos. Un lector crítico y atento a la amenaza que lo circunda por doquier. Solamente así podemos entender la libertad en un país, y en un momento histórico social plagado de mezquindad, al borde de la destitución, corrupción y ausencia de Estado. El hombre hoy está muy solo e indefenso.
Y como en cualquiera de los otros campos sociales, el marco conceptual es un campo de encuentros pero también un campo de lucha. Lucha ideológica que quizás solamente sea un momento de basculación, aún carente de salida, pero que sea un momento de la distribución de los saberes que no invalide el derecho a la palabra. Por eso, pongamos el sujeto a trabajar.  

Febrero 2015

Cuerpo Docente
Ps. José Luis Comas
Ps. Ariel Martello
Ps. Verónica Infante
Ps. Ángel Fernández
Ps. Soledad Ríos
Ps. Esteban Recio
Ps. Vanessa Spizzirri
Ps. Sebastián Palomeque
Ps. Laura Hanono