Nuestra cátedra comenzará sus
actividades el Martes 31 de marzo
solamente con sus Teóricos Inaugurales
Turno Mañana: 10 hs (ver aula en
Bedelía)
Turno Tarde-Noche: 19 hs. (Aula 3)
Los Talleres de Trabajos Prácticos y
los Seminarios Internos
comienzan el Martes 7 de Abril
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MATERIAL PARA EL INGRESO 2015
¿DE
QUÉ TRATA DPC “B”?
De las Políticas del Discurso de la
Psicología Contemporánea
(Material para el debate)
“…no hay hechos sino de discurso.”
Jacques Lacan; El envés del psicoanálisis
-I-
Porque...“Lo nuevo no está en lo que se dice,
sino en el acontecimiento de
su retorno”
Michel Foucault; Las palabras y las cosas
Para la era contemporánea, la realidad de las
políticas de los discursos psicológicos contemporáneos acarrea un total desprecio,
negación e ignorancia de los aspectos sociales e ideológicos de sus teorías y
sus prácticas, causa principal de las desdichas públicas. Se sabe también que
la lucha por el reconocimiento de los derechos y las libertades singulares es
tan antigua como la misma injusticia que la condiciona; así como de la
arbitraria división de la sociedad entre poderosos y desposeídos.
Que es responsabilidad de los Estados, por ende, de
los sistemas que los sostienen
a través de sus directrices e instituciones, su juridicidad y la modalidad de
su aplicación, por donde los seres humanos deben reconvertir sus vidas. Pero la
permanente violación de los derechos humanos, de las libertades públicas, se
establece cuando el poder se exaspera en su condición de tal, avasallando las
condiciones jurídicas que convierte al ciudadano en un objeto a expensas de una
injusticia flagrante.
Esta
distorsión, impropia de un sistema político, lleva a que la defensa verdadera
de su singularidad recaiga por fuera de los organismos oficiales o públicos
supuestamente encargados de su vigilancia. Por ello, las sociedades modernas
asumen en distintas modalidades, agrupamientos no convencionales, espontáneos y
no gubernamentales, la titánica pero impostergable tarea de lucha, denuncia y
vigía de los más mínimos deslices del poder sobre los derechos de la gente.
En
tanto su tarea de formación profesional, la universidad estatal no está exenta
de afrontar este cometido y la inclusión de sus considerandos en la trama de la
currícula es una deuda que nuestra carrera tiene después de años de democracia,
en tanto una teoría sobre el hombre, el ser o el devenir está siempre en el
metatexto de cualquier teoría psicológica y lo que se le imputa es que su
desarrollo conceptual sea solidario con su práctica, sus promesas y su
eficiencia.
La ley
que rija una tal desproporción deberá ser paliativo del sufrimiento, la
injusticia y el despropósito de hacer de árbitro entre el sujeto, las palabras
y las cosas. Cuando ello no sucede los derechos y los humanos quedan
absolutamente desterrados de la enunciación y otro enunciado sólo hará la
consigna vacía de la resignación. ¿Se puede no ver?
-II-
“La
globalización no es sino la manifestación diacrónica y fenoménica de aquella
operación estructural del capitalismo que consiste en la universalización de lo
Uno, evitando con ello el efecto desorganizador de la diferencia que segrega su
misma máquina discursiva”
García Hodgson; Deleuze, Foucault, Lacan
Habitamos
la era del vacío (Lipovetzki). Nos vemos confrontados a la soledad como
experiencia fundamental. La tragedia humana vacila entre el extravío neurótico
y el caso límite, que es la más de las veces la mera existencia. Angustia y
goce parecen adoptar formas imperativas y el discurso del amo (Lacan) encuentra
su contrapartida en las distintas postura adictivas y violentas que sólo
terminan devolviéndonos a una imposición del mismo e insistente goce que ya no
es derecho a nada sino deber de todo.
Ya en
el tercer milenio, la importancia que adquiere el conocimiento psicológico,
excede las fronteras del campo propio y se adentra brutalmente en el dominio de
lo humano todo, su medio y su circunstancia. La predominancia del valor
superlativo de la subjetividad ha alcanzado definitivamente a la sociedad de consumo.
Porque primero perdimos a dios (siglo XIX), y luego al padre (siglo XX).
La
ausencia estricta de normatividad del extinto siglo XX nos amenaza con la
reminiscencia eterna. Porque estamos hartos de globalizaciones engañosas, chips
de desenfreno, o alucinógenos libertarios. Resultó que las rutas de la libertad
eran la muerte misma, la belleza era pura anorexia, el placer era puro consumo.
El siglo XXI no sé si será auguroso; supongo será un acertijo.
A partir de allí el despliegue grotesco de los imaginarios
sociales es la imagen vívida y reconstruida de lo que se avecina, pero siempre
dentro de la res simbólica que se corresponde con una sociedad dada.
Para existir, dichos imaginarios deben atravesar las palabras y las cosas
(Foucault) de las que provienen seguramente, como para instituir en discurso lo
que se debe ser, pensar o creer. Allí aparece la Psicología.
- III -
“La
metodología es la dimensión oculta ex profeso de una concepción teórica.
Anida allí
la ideología. Y el método de la Psicología es el método fenomenológico.”
José Luis Comas; DPC “B”
La estricta concepción distributiva del campo
psicológico de los manuales clásicos y modernos, enciclopédicos, estratificados
o clasificados, tal como nos obligó a regionalizar la concepción positiva del
conocimiento, no hace más que sostener su interés ideológico y metodológico,
encubiertamente propuesto en sus propios objetos. No es para bien de la Psicología
ni para el bien del hombre, sino para el ajuste de su propia eficacia empírica.
Por otro lado un recurrente ideal de unidad o
unificación ha provocado notorios amputamientos de las nociones en cuestión,
resquebrajamientos conceptuales o modelizaciones extemporáneas de
redistribución apresurada, diluyendo aquellos valores esenciales del hombre con
relación a su subjetividad, circunscribiendo al sujeto al orden general de la
positividad del objeto concreto y empírico.
Porque se teme la diferencia, porque se ama la
prolijidad rectilínea, porque lo real que insiste (Lacan) siempre será un escollo
inasible; porque la subjetividad no es negociable. Porque la Psicología que
estudia al hombre, hoy, sea por simplificación, error u omisión, no estudia a
ningún hombre; estudia solamente las condiciones más utilitarias de la
probabilidad científica. El hombre de la Psicología se quedó sin historia y sin
memoria, y su identidad quedó amenazada. Sobre todo cuando la ciencia calla lo
que Ello (Freud) habla.
Así, abordar los discursos psicológicos implica
retomar y reencontrar al sujeto siempre elidido detrás de los distintos
enunciados que lo componen. Recuperar su historia, su memoria, y las condiciones
de su sexuación son recuperaciones favorables en función de su tragedia de “ir
siendo”. Y en razón de ese devenir, la genealogía desnuda los verdaderos intereses
en juego. Porque como la tragedia, la genealogía
no termina en ningún lado, por lo menos en ningún lado más o menos corporativo.
Indefectiblemente, no hay tal lugar (Quevedo).
-IV-
“Lo que
distingue al discurso del capitalismo es esto: la verwerfung,
el rechazo, el rechazo fuera de todos los campos de lo
Simbólico…
¿El rechazo de qué? De la castración.” (Lacan; Charlas en
Ste. Anne)
Dice
Foucault: “Un genealogista es alguien que
reconoce que los significados profundos, las inalcanzables alturas de la
verdad, los sombríos recovecos de la conciencia son sólo ficciones. Alguien que
lucha contra la profundidad, la finalidad, la interioridad, desconfía de las identidades
en la historia que son sólo máscaras, llamados a la unidad (De la historia de
la sexualidad, Vol. I). En ese sentido, la promesa del capitalismo no es
más que una ficción, necesaria como operación discursiva para poder sostenerse,
pero que en sí misma es inconsistente en la misma dirección que la ciencia y la
tecnología.
Se
trata de una operación que intenta homogenizar, sosteniendo que somos todos
iguales, presentando como ideal la ilusión de poder ser todos igualmente
felices en tanto satisfechos. Así es imposible pensar la globalización en tanto
efecto del movimiento propio del capitalismo sin la exclusión, ya que esta
operación es inherente y constitutiva de este sistema que nos atraviesa.
La
globalización no es más que la expresión de la operación que impone la lógica
capitalista, borrando las diferencias, ya que las considera desestabilizadoras.
Pero con su misma pretensión de homogeneización para controlar y vigilar no
hace más que marcar que hay diferencia. Y es allí donde localizamos a ese
sujeto que surge en los intersticios, en las fisuras del malestar en la cultura
(Freud). Se trata de aquel sujeto en tanto sujeto del inconsciente.
Así
el discurso inaugurado por Freud emerge rescatando lo singular por medio del
reconocimiento del deseo que rompe con los ideales que la paciencia supone. Es
en este punto donde irrumpe el sujeto del deseo para mostrar que su acto se
regula por una ética singular que no es otra que la ética del deseo. Esto sitúa
al sujeto del inconsciente en el punto de mayor distancia respecto del sujeto
del pensamiento.
Y
será en función de lo simbólico y lo imaginario (Lacan), en tanto a lo real no
se puede más que merodearlo, ceñirlo; es la manera que posibilita el
atisbamiento de lo real en nuestro campo. Y una práctica que valga, y el Psicoanálisis
es una praxis válida y necesaria, debe poder incidir sobre lo real en tanto sus
efectos en la estructura.
El
tema es fundamental porque una formalización en relación a los discursos es una
herramienta que permite abordar problemáticas y escenarios en los que
tradicionalmente no ha participado la Psicología. El valor social de estos
resultados puede ser de particular interés como instrumento que posibilita
operar con la interdiscursividad, ampliando nuestra consideración de la
singularidad en los contextos colectivos, culturales e históricos¸ económicos y
políticos.
-V-
“Este
programa organiza una vasta y deliberada escena de lecturas”
Zöpke; Clínica
II
Y una determinada manera de entender el devenir
discursivo de un pensamiento en movimiento, alrededor de la vida de muchos
hombres y de no menos acontecimientos. Es así una manera de entender el orden
del discurso (Foucault), sus categorías y dimensiones alrededor de lo psíquico,
que va adquiriendo a lo largo y ancho de los últimos dos siglos un sin fin de
vueltas y revueltas, marchas y contramarchas, planteos y replanteos.
La
noción de discurso como lazo social, permite reinterrogar el malestar en la
cultura freudiana a la luz de las condiciones actuales del lazo, signada por el
avance de la tecnociencia y el crecimiento de los fenómenos concentracionarios.
Conocer las condiciones de producción de subjetividad en lo actual del lazo
social se vincula directamente al conocimiento de las formas particulares con
que se presenta el sufrimiento en nuestra práctica cotidiana.
-VI-
“Lejos
de ser el nombre de un tipo de discurso,
la ideología es una dimensión presente en todos los
discursos
que sin excepción alguna son producto de una formación
social
que al producirlos deja sus huellas en ellos.”
Eliseo Verón; La semiosis social
DPC “B” es el lugar asignado, en la carrera de
Psicología (UNR), al estudio del arduo y complejo campo de las “políticas del
discurso” en la genealogía histórica del pensamiento psicológico contemporáneo.
De sus categorías (aprendizaje, conocimiento, saber), así como del entramado de
sus dimensiones (política, ideológica, científica, etcétera). Campo que nos
introduce de lleno en el mundo teórico contextual y que nos lleva a
preguntarnos por el modo de ser de lo histórico social, y por el modo en que
éste se articula en relación a la subjetividad humana.
También, un campo que abre a la posibilidad de
pensar las significaciones imaginarias que mantienen cohesionada a una sociedad
o a la emergencia en ella de lo nuevo, lo otro y lo diferente, en el juego
siempre abierto, aunque a veces de una exasperante hipocresía, de la alteración
temporal y de las diferencias.
Porque consideramos al “discurso” como el nodo
central de nuestro mensaje, las “políticas” su posicionamiento ideológico, y
las “dimensiones del discurso”, su cause, deriva, delta (Comas; Los Ríos…, el Río), no podemos apelar a
un discurso único de la Psicología, pues la teoría es la mirada que se sitúa
frente a algo y lo examina; y cómo podríamos situarnos frente a la
subjetivación misma desde una objetiva exterioridad y desde la subjetivación
misma.
Habremos de realizar así un ejercicio de
interrogación, una puesta en cuestión de las políticas del discurso y de las
significaciones que ellas materializan, sentido encarnado en ella misma,
pregunta que al hacerse se transforma en el juego consciente y responsable de
“quehacer” que en última instancia deviene, por lo tanto, y en un sentido
fuerte, práctica política.
Ya sea desde donde nos situemos, los discursos
serán leídos tanto desde su realidad genealógica como semántica, sin dejar de
reconocer nuestra interposición, posicionamiento político y extracción de
“clase”. Porque en el fondo… “El problema que se plantea,
es ése: cómo hacer para que las dos grandes epistemes de la modernidad, a saber
la dialéctica materialista y la dialéctica freudiana se unan, se conjuguen y
produzcan una nueva relación humana” (Revista Tel Quel Nº 47).
Leer las políticas del discurso de la Psicología
contemporánea, así, implica incursionar por los meandros del sistema
capitalista de los últimos siglos y sus distintas transformaciones y
consecuencias. La tan vanagloriada revolución tecnológica constituye una marca
poderosísima en las subjetividades individuales y colectivas a las que, como
semejantes nos enfrentamos todos los días.
Territorios del pensar y del hacer; territorio de
la ideología y la provocación, la denuncia y la crítica. Plano insoslayable de
la ética. Pero este programa debería leerse como un todo circular, una ida y
vuelta en relación a autores cruciales, controvertidos o directamente negados.
La Unidad I traza una introducción a los discursos
psicológicos contemporáneos, reseñas de los siglos XIX y XX, de los grandes
iniciadores (Wundt, Pavlov, Freud) y de las categorías de aprendizaje,
conocimiento y saber. La Unidad II está destinada a la categoría aprendizaje
de la conducta humana y animal (Reflexología, Conductismo y
Neoconductismo). La Unidad III desdoblada, a la categoría conocimiento, en
tanto producto representacional de la mente y la conciencia singular
(Estructuralismo Clásico, Estructuralismo Genético, Psicología Cognitiva y
Neurociencias). La Unidad IV gira en relación a derivaciones del discurso en
relación a un más allá de la revolución científico tecnológica, frente o contra
las modalidades narrativas, históricas y socio-culturales (Sistémica, Psicología
Popular, Psicología Socio-histórica). Y una última Unidad V, al saber como
categoría y el Psicoanálisis específicamente en su rol de modelo sexo-parlante
(Freud, Lacan).
-VII-
“Hay
que saber que las prácticas de la escucha están destinadas a expandirse en toda
la sociedad. De aquí en adelante estarán presentes tanto en la empresa como en
la escuela, y cada uno puede constatar que inspiran el estilo mismo del discurso
político contemporáneo. La escucha se ha convertido en un factor de la política
y en una apuesta de la civilización.” Jacques-Alain Miller; Carta
Abierta, LeMond
En tanto en
lo psicológico “no hay nada para ver”, lo hay “todo para escuchar”. Espacio de
la escucha que, hoy por hoy, escapa a toda normativización por la misma
ambivalencia del sentido y de la ambigüedad arbitraria del lenguaje, en tanto
sólo se oye un clamor. He ahí un sujeto. Un sujeto adherido al deseo
inconsciente; pero he ahí también nuestro campo.
Si pensamos la ideología como aquella dimensión del
discurso que posiciona a un sujeto en relación a la política, el sujeto en
cuestión solamente hará oír su voz a una escucha atenta y entrenada. ¿Se puede
no ver?
Por lo mismo, lo nuestro será un compromiso, un
compromiso de “lectura”, en tanto la formación de un lector será parte de
nuestros objetivos. Un lector crítico y atento a la amenaza que lo circunda por
doquier. Solamente así podemos entender la libertad en un país, y en un momento
histórico social plagado de mezquindad, al borde de la destitución, corrupción
y ausencia de Estado. El hombre hoy está muy solo e indefenso.
Y como en cualquiera de los otros campos sociales,
el marco conceptual es un campo de encuentros pero también un campo de lucha. Lucha
ideológica que quizás solamente sea un momento de basculación, aún carente de
salida, pero que sea un momento de la distribución de los saberes que no
invalide el derecho a la palabra. Por eso, pongamos el sujeto a trabajar.
Febrero 2015
Cuerpo Docente
Ps. José Luis
Comas
Ps. Ariel
Martello
Ps. Verónica
Infante
Ps. Ángel
Fernández
Ps. Soledad Ríos
Ps. Esteban Recio
Ps. Vanessa
Spizzirri
Ps. Sebastián
Palomeque
Ps. Laura Hanono